viernes, 24 de junio de 2016

La escritura y sus caminos

¡Buenas Letrilers! Aquí al norte ha venido el calor de verano para introducirnos en esta estación donde poder empezar a relajarnos y a disfrutar. Como sabéis yo estoy metida en la revista literariamente y ayer me tocó estar al mando de twitter a la tarde. Mientras buscaba noticias interesantes para los seguidores descubrí un dato de lo más curioso: un 23 de junio de 1868 la compañía Remington puso a la venta la primera máquina de escribir. Actualmente, como casi todos disponemos de un ordenador, no somos conscientes de la evolución que supuso este particular y bonito evento, motivo que me llevo a investigar un poco más el origen de este aparato. Aquí tenéis una breve historia: 

maquina-de-escribir-1868-la-escritura-y-sus-caminos-curiosidades-interesantes-escritura-literatura-blogs-bloggerEl primer intento de crear una máquina de escribir ocurrió en 1714 de la mano de Henry Mill, Más adelante, en 1829, el inventor estadounidense William Austin Burt creó una máquina cuyos caracteres estaban colocados en una rueda semicircular que se giraba hasta el caracter deseado y luego oprimía dicho caracter en el papel. Este curioso invento se llamó "tipógrafo", pero se tardaba más escribiendo con ella que si se escribía a mano, por lo que no proporcionaba ventaja alguna.

En 1833 el inventor francés Xavier Progin creó una máquina en la que se incorporaba una de las bases de las máquinas de escribir modernas: el uso, para cada letra o símbolo, de líneas de linotipia separadas (la linotipia es una máquina que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso)  y accionadas por palancas separadas.

Entre 1850 y 1860 fueron muchos los inventores que intentaron crear una máquina de escribir más práctica, pero ninguno consiguió su objetivo. No obstante, en 1868, Cristopher Sholes patentó una máquina.

El año 1873 la empresa Remington and Sons (Ilion, Nueva York) fabricó el primer modelo de máquina de escribir industrial. Esta máquina fue producida por los inversores estadounidenses Sholes y Glidden y además contenía gran parte de las características de una máquina moderna. El papel estaba sujeto en un carro entre un rodillo y un pequeño cilindro (los dos eran de caucho) colocados paralelos entre sí. El carro mencionado se movía de izquierda a derecha gracias a un muelle (resorte) al mismo tiempo que se oprimían las teclas. El movimiento estaba regulado por un mecanismo de escape y de esta manera el carro recorría la distancia de un espacio para cada letra. Para que el carro volviese a la derecha, la máquina contaba con una palanca, instrumento que servía también para girar el rodillo a un espacio de una línea mediante una carraca y un trinquete. 

Pese a que esta máquina contaba con muchos avances, solo escribía en letras mayúsculas, pero en 1878 ese problema pudo solucionarse gracias a dos inventos. Por un lado, una tecla y una palanca que bajaba el carro a una distancia corta para imprimir las letras mayúsculas y otra tecla y otra palanca que regresaban el carro a su posición original para imprimir las letras minúsculas. Por otro lado, el otro invento que hizo posible escribir en minúscula fue la tecla doble que tenía las letras mayúsculas y minúsculas montadas en las mismas líneas de linotipia. Gracias a esa doble tecla se pudieron introducir números y otros símbolos sin aumentar el tamaño del teclado.

Debido al éxito que tuvo la máquina "Sholes-Glidden-Remington" fueron muchos los que intentaron mejorarla, pero aquellos intentos fracasaron. 
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A partir de dicho modelo se ha ido mejorando poco a poco, haciéndola más práctica y más rápida. No obstante, como todos bien sabemos, en cuanto el ordenador llegó a nuestras vidas estas máquinas empezaron a desaparecer hasta la actualidad, donde se considera un objeto de coleccionista; aunque es cierto que el teclado de la máquina de escribir se sigue usando como complemento de los ordenadores, pero no conserva su función original. 


Pensemos en este invento cada vez que no nos funcione el ordenador, puesto que antes las personas no tenían la suerte de contar con un aparato semejante y tardaban más tiempo en escribir o, incluso, tenían que hacer gran parte de los documentos a mano. Yo sigo escribiendo mucho a mano, pero es que en ese aspecto me considero muy clásica, además de que adoro las libretas y me encanta escribir en ellas.

Hasta aquí la entrada de hoy ¿Os ha gustado? ¿Conocíais la historia de la máquina de escribir? Ponédmelo en los comentarios, os responderé encantada :)